Ritmo y pausa sensorial
Equilibrar estímulos es crucial: demasiada información agota, poca no motiva. Alternar momentos táctiles, respiros visuales y microjuegos sonoros ofrece un flujo amable. Así, la historia se asimila a ritmo humano, permitiendo conversar, reír, preguntar y, sobre todo, conectar emocionalmente con acciones que parecen pequeñas pero pesan en conjunto.